El alma es la parte más profunda y esencial de nuestro ser, la que nos conecta con Dios y con nuestro propósito en la vida. Sin embargo, el alma también puede sufrir, debilitarse, enfermarse o perderse por las dificultades, los pecados, las heridas o las distracciones del mundo. Por eso, es necesario cuidar el alma, alimentarla, sanarla y fortalecerla con la oración. La oración es el medio por el cual nos comunicamos con Dios, le expresamos nuestro amor, nuestra gratitud, nuestra confianza, nuestra súplica y nuestra alabanza. La oración es el alimento del alma, el remedio de sus males, el escudo de sus ataques, el fuego de su amor. La oración es la fuerza del alma, la que le permite resistir las tentaciones, superar las pruebas, cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la felicidad eterna. En este artículo, te presentamos una oración para fortalecer el alma, basada en las enseñanzas de la Biblia y de los santos. Esta oración te ayudará a renovar tu relación con Dios, a crecer en las virtudes cristianas, a pedir su ayuda y su bendición para ti y para los demás. Esperamos que esta oración te sea útil y te anime a seguir orando cada día.
Aquí tienes tu oración para fortalecer
el alma y el espíritu:
Señor, te doy gracias
por este día que me has regalado, por la vida que me has dado, por el amor que
me has mostrado. Te pido que me ayudes a vivir conforme a tu voluntad, a seguir
tus mandamientos, a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi
mente. Te pido que me fortalezcas en las pruebas, que me consueles en las penas,
que me ilumines en las dudas. Te pido que me des sabiduría para tomar buenas
decisiones, paciencia para esperar tu tiempo, humildad para reconocer mis
errores, perdón para sanar mis heridas, esperanza para no desanimarme, fe para
confiar en ti, caridad para compartir con los demás. Te pido que me protejas
del mal, que me libres de las tentaciones, que me guíes por el camino de la
verdad, de la justicia y de la paz. Te pido que bendigas a mi familia, a mis
amigos, a mis enemigos, a todos los que sufren, a todos los que te buscan, a
todos los que te necesitan. Te pido que me hagas un instrumento de tu amor, un
testigo de tu gracia, un discípulo de tu palabra. Te pido que me llenes de tu
alegría, de tu paz, de tu bondad. Te pido que me concedas la gracia de la
perseverancia final, para que pueda estar contigo en el cielo por toda la
eternidad. Te lo pido por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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